domingo, 18 de marzo de 2012

En la espesura. Katie estuvo aquí


Parece una selva primitiva.
Los pájaros hacen su trabajo y avisan de la llegada de la intrusa. 
Nunca tengo botas preparadas para el viaje, lo sabe mi hermana, parece que la oigo desde aquí ofreciéndose a comprarme unas, y ya siento los pies mojados cuando atravieso el césped que va hacia ninguna parte.
Asciendo por un camino asfaltado muy estrecho, veo a más gente por allí y decido seguir a los que me parecen más avezados, los que conocen el terreno y van hablando mirándose a la cara y no el suelo que pisan.


Me canso, 

Cuando me canso, alcanzo al paraíso. 
Una planicie resuelta en verde, árboles diseñados en jardín sin arbustos, lago, puente de piedra, flores, helechos, musgos, y bancos en memoria de  los amados. 
Apenas puedo nombrar una sola especie de este paraíso, no puedo nombrar más que a los chopos (si los hubiera). Pero los cuervos pueden, lo hacen siempre, graznan algo desde arriba.
“Quien pase por delante de mí y me salude, tendrá 2 años de buena suerte”
Solo hasta 2013, no alcanzo más.
He repartido unos doce años en veinte minutos. Yo misma, la especie misma en colores granates y amarillos dando suerte hasta a las caracolas. 
En lo más alto, el Conservatorio de aves y de especies de plantas imposibles. Se entra a la burbuja y se visita Nueva Zelanda, Madagascar, los Trópicos, el mundo entero en el privilegio de una semiesfera. Huele muy bien, y los sonidos son deliciosos.
Un pájaro amarillo me mira, nos miramos, pasea delante de mí varias veces mientras yo intento un dibujo de su árbol favorito.
El pájaro amarillo. El árbol de color negro en el papel.
Me conoce de antes, el pájaro, quizás de antes de Katie o de Katie misma. Si pudiera hablar como los otros, diría mi nombre.
Katie.
El azul, aquel de plumas azules y rojas semiescondido en lo más alto, siempre decía el nombre de Katie alto y claro.
Luego dejó de hacerlo, al parecer dejó de gustarle el eco.





 

2 comentarios:

  1. vaya pájaro mas extraño je

    un abrazo

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  2. Una vez un niño , muy serio , me dijo "los pájaros no hablan, tonta" Por eso yo te digo que este pájaro amarillo quizá tampoco consiga decir tu nombre...

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